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Ideas para reducir residuos en un contexto de consumo

basura, residuos, responsabilidad

La percepción de "lo mejor"


Cuando mis padres fueron por primera vez a Europa, década del 80, vinieron encantados porque todo se vendía en envases. Nadie pensaba que esas cajitas bonitas eran futuros residuos.

Esa costumbre de envasar hasta los mismos envases, llegó a mi país poco después. A las empresas se les exigió envasar.

Y cuando la gente se quejó que el producto final era más caro, se explicó -vía propaganda masiva- que era mejor así.

Los medios de comunicación masiva influyeron profundamente en nuestros cambios de hábitos.

Ahora nos parece natural esta manera de consumir.
Pero no es natural: Es una manera aprendida.
Y el cúmulo de residuos sólo refleja un aspecto de lo negativo de este aprendizaje tan masivamente impuesto.




¿Te gustaría que se redujera la basura?


Lo veo poco probable, porque:
  • Nuestras costumbres hoy no encajarían -salvo excepciones- con aquel paradigma de vida. 
  • No existe -a nivel de mercado- voluntad para reducirla.
  • A las personas nos gusta cambiar todo aquello que no nos afecta, y el consumo nos afecta.

Durante mi infancia el basurero pasaba por el barrio una vez a la semana.
No existían contenedores en la calle como ahora. No eran necesarios.La basura quedaba en el patio de casa, dentro del tacho de basura tapado.
Y a nadie se le pasaba por la cabeza que aquello no era adecuado (de hecho, ¿no lo era?).

 

¿Cómo era posible que un solo día bastara?

  • La harina, azúcar, granos, yerba, etc., venían sueltos. En el almacén se envolvía con papel, y este se guardaba para absorber el aceite en las frituras. Cero bolsa.
  • Las mascotas comían las sobras de lo que se comía en la casa (o se les cocinaba). Vivían felices y campantes sin las pastillitas, los cólicos y problemas en los riñones que ellas producen. Y quedaban menos residuos orgánicos.
  • La higiene no era un cuco ni se endiosaba la asepsia. El almacenero sacaba las galletitas de la lata utilizando la mano y las pesaba sobre el papel de estraza. Nunca nos envenenamos por comerlas de esa manera. 
  • En algún cajón se guardaban piolines, banditas elásticas, tornillos, trocitos de "cosas" que luego se utilizaban para reparar objetos.
  • Reparar era un oficio (que hoy está en extinción). No era difícil encontrar personas que se dedicaran a estos oficios. Si uno no era hábil, llevaba lo roto al electricista, al herrero, etc.

De alguna manera nos convencimos que el tipo de vida que llevábamos hace algunas décadas. era espantoso.
Y sólo era diferente.
La realidad es que fuimos cambiando la manera en que hacíamos las cosas, y ahora estamos en este lugar: repletos de residuos.

 

Asumir el costo económico de reducir la basura


Hace mucho que -como tanta gente- empecé a buscar alternativas para reducir la basura que traigo a casa. Y decidí implementar algunas formas -personales- de luchar por recuperar la cordura ante tanto consumo.


  • Evito bolsas plásticas llevando un bolso al supermercado, práctica que cada vez se extiende más.
  • Solicito a quien me atiende que evite plásticos en los productos que me vende. No siempre es posible, porque hoy los consumidores (y vendedores) nos acostumbramos a que:
    • El azúcar -y otros alimentos- vengan en bolsa.
    • El dulce esté fraccionado envuelto en nylon dentro de una cajita plástica
    • El fiambre separado por plástico cada 6 o 7 fetas. Y metido en bolsa plástica, etc.

No siempre es posible evitar envases, pero muchisimas veces sí.
  •  Compro productos en envases retornables, aunque no son “lo más barato”. Por ejemplo:
    • Refresco en botella retornable en lugar de la botella descartable.
    • Pilas recargables en lugar de las comunes, etc.
  • Asumo el costo personal de lo que compro. Si no puedo asumir este costo,  evito la compra.  
Así de simple. Es por ello que intento reciclar o reutilizar todo lo que llega a mis manos. Transformarlo en objetos que valgan la pena. 
Y con esto logro dilatar -a veces años- el envío del envase al basurero.

 

¿Qué efecto, qué impacto ambiental puede producir este acto personal?


Los grandes cambios en que trabajan organizaciones mundiales, son muy importantes por el impacto quepueden tener. 
Pero el trabajo uno a uno, de hormiga, casi invisible, es la clave.
Si cada uno cambia algo, todo cambia.

No olvides que, hacernos cargo de nuestros actos, es un acto de política ambiental. 
 Aunque nadie lo aplauda ni se vea en la televisión.

Y compartir ideas para que otros reciclen o recuperen desechos, es parte de la propuesta de este blog.
¡Binvenidos!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
QUE CONTENTA ME PONE NO SABERME SOLA EN EL MUNDO, SI FUERAMOS LA MAYORIA , EL CAMBIO YA SE NOTARIA.
DESDE URUGUAY , UNA PORTEÑA.
María ha dicho que…
Estoy reformando el blog y veo recién tu comentario. Como a ti, me alegra profundamente saber que hay más -muchos más- que insisten en responsabilizarse de este tema. Paso a paso, se van sumando.

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